En este episodio parto de una idea bastante simple: la investigación no está aislada de nada, ni de la imaginación ni de los personajes ficticios. De hecho, muchas veces pensamos mejor cuando somos capaces de ponerle “caras” a procesos mentales que en realidad son abstractos. Por eso empiezo con algo muy reconocible, ese ángel y ese demonio que aparecían en los dibujos cuando había que tomar una decisión. No es tanto por lo psicológico, sino por lo práctico: ya desde pequeños hemos aprendido a representar conflictos internos con figuras.
A partir de ahí doy un paso más y entro en el síndrome del impostor, que en el fondo es otra versión de esas voces, pero más sofisticada y bastante más incómoda. Aquí ya no hay equilibrio entre dos opciones, sino una voz dominante que nos hace dudar continuamente de nosotros mismos. Y lo interesante es que esta voz no hay que invocarla, aparece sola. Todos la conocemos y, aunque en algunos contextos sabemos gestionarla mejor que en otros, suele ser más un freno que una ayuda.
Y entonces introduzco el tercer “personaje”, que es el núcleo del episodio: el famoso Revisor 2. Algo que empieza como meme pero que en realidad refleja muy bien una experiencia común en investigación. Ese revisor que te cuestiona todo, que encuentra problemas donde no los habías visto y que, en el peor de los casos, te complica bastante la vida. Pero precisamente por eso, porque es incómodo, puede ser útil si sabemos cómo integrarlo.
La idea que propongo es bastante directa: ¿por qué no traer ese Revisor 2 a nuestro propio proceso de trabajo? Es decir, cuando estamos escribiendo, diseñando un experimento o desarrollando una idea, parar un momento e invitar a esa voz crítica. No como algo destructivo, sino como una herramienta para detectar huecos, errores o supuestos que estamos dando por buenos sin cuestionarlos. Es una forma de introducir crítica antes de que venga de fuera.
Ahora bien, esto no es gratis. Igual que un revisor externo puede pasarse de la raya, nuestro Revisor 2 interno también puede hacerlo. Puede hacernos perder tiempo, sobredimensionar problemas o incluso desviarnos de lo que realmente queríamos hacer. Por eso la clave no es solo invocarlo, sino aprender a responderle. Filtrar, aceptar lo que aporta valor y descartar lo que no tiene sentido.
Y aquí hay un punto que me parece importante: visualizarlo ayuda. Ponerle forma, nombre o incluso asociarlo a alguien concreto hace que ese proceso sea más manejable. Deja de ser una autocrítica difusa y pasa a ser casi un diálogo. Y eso, en la práctica, facilita mucho integrarlo en el día a día de la investigación.
En el fondo, el mensaje es bastante sencillo: todos tenemos ya voces internas, algunas más útiles que otras. El síndrome del impostor no lo elegimos, pero el Revisor 2 sí podemos decidir cuándo y cómo utilizarlo. Y si se usa bien, puede convertirse en una herramienta bastante potente para mejorar cómo pensamos y cómo investigamos.
Si quieres discutir el contenido de este episodio con otros investigadores, puedes unirte a nuestra comunidad de investigadores en https://horacio-ps.com/comunidad o seguir i newsletter para estar al tanto de contenidos extra relacionados en https://horacio-ps.com/newsletter
Episodios relacionados: 379, 374, 372, 370
Si el episodio te ha resultado interesante, puedes apoyarlo dándole a like, suscribiéndote o compartiéndolo en tu plataforma habitual (Spotify, Apple Podcasts, iVoox, YouTube, etc.). Es un gesto que te cuesta muy poco y que ayuda muchísimo a que este podcast siga creciendo y llegue a más personas.